sábado, 3 de noviembre de 2012

Bob Beamon a la fama por semejante récord


Foto: Internet

Un 18 de octubre de 1968, sucedió uno de los hechos más sorprendentes de la historia de los Juegos Olímpicos. Bob Beamon destrozó en pedacitos el récord mundial de salto de longitud: llegó a los 8 metros y 90 centímetros, una marca extraterrestre que estuvo vigente 23 años. 

El atleta no empezó bien su participación. Sus dos primeros saltos fueron anulados, por lo que la medalla peligraba. El reloj marcaba las 3 y 45 de la tarde y Beamon empezaba a correr hacía el sueño. Tras diecinueve zancadas, se elevó en el aire volando más allá de lo pensado. 

Un video diferente. Los 4 ángulos del salto de Beamon.
Fuente: Youtube

Las herramientas para la medida de la marca no estaban preparadas para semejante salto. Por ello, los jueces tuvieron que echar mano de una cinta métrica metálica. Fueron minutos y segundos de incertidumbre, hasta que se dio a conocer la impactante marca de 8.90. Nadie podía creerlo, ni el propio Beamon.  Era medalla de oro para Estados Unidos.

En los siguientes años, nadie pudo acercarse a aquella marca. Ni siquiera el propio deportista estadounidense, que lo máximo que saltó posteriormente fue 8.22. El salto en México es recordado como una anomalía en la trayectoria de Beamon. Una hermosa anomalía. 

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