domingo, 4 de noviembre de 2012

La soberbia por el oro conseguido


El sueño de todo atleta es brillar en un Juego Olímpico. Bob Beamon lo logró en 1968 al registrar el salto más largo que cualquier ser humano había hecho hasta ese momento. Pero, lograr esta marca le cambió la vida al deportista, ya que su humildad se convirtió en soberbia. “Me miro en el espejo todos los días y me digo que soy mortal”, comentó en alguna oportunidad. 

Foto: Internet

A pesar que su marca fue superada por Mike Powell en 1991, Bob fue el rey durante muchos años. Hasta ese momento, ningún deportista se había colocó los resortes que usó para dar ese magnífico salto. Hasta la actualidad, es recordado por su hazaña y vive en el paseo de la fama olímpica con sus 8.90. 

En algún momento, Bob dijo: “A lo mejor se tardan cien años en batir mi récord olímpico” y fue cierto. Durante más de 40 años se quedó con la corona del aire y su vuelo fue tan increíble que ni el mismo puedo superarlo en algún momento. Su retiro llegó muy temprano, a los veinticuatro años. Alegó que ya no tenía motivación para seguir, pero, en realidad, fue la frustración de no ser mejor que sí mismo lo que lo llevó a tomar esta decisión.

Entrevista a Bob Beamon.
Video: Youtube

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